lunes, 18 de febrero de 2013

Hoy es lunes, y de nuevo empieza mi rutina y la de todas las personas del mundo. Pero me he dado cuenta de una cosa, y es que los domingos son mucho peores que los lunes. Sí, los lunes son días para empezar la rutina y volver a madrugar pero, los domingos...el domingo es el día que precede a los lunes, tienes que ponerte las pilas y hacer todo lo que no has hecho, aunque casualmente es el día que menos apetece hacer nada. Los lunes son muy perezosos y desmotivantes pero los domingos son muy tristes y la verdad, prefiero la pereza a la tristeza de los domingos. En los domingos, la alegría se marcha, al menos en mi caso, entendiendo la alegría como una persona a la que sólo veo los fines de semana y es mi razón de vivir.
De pequeños deseábamos los domingos porque eran días de estar en familia, viendo la película de las 16:00 h en el sofá, con la manta en esos días grises inundados de viendo y lluvia. Pero ahora ya no ocurre eso, y aunque cuando llegan esos días grises seguimos recordando los domingos felices de nuestra infancia, creyendo que van a seguir igual que antes, no es verdad; hemos crecido en cuerpo y en conocimiento, y en responsabilidades según la sociedad pero, yo quiero seguir ilusionándome como cuando tenía 8 años.

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