Unos sinceros, otros pesimistas, materialistas, agobiantes, idealistas. Entonces ¿que queremos? Yo solo digo que no creo en el amor verdadero, que la ilusión ciega, que el sexo vicia y que la verdad duele; que no hay batallas justas, que la religión es cuestión de inseguridad o de avaricia y que la ciencia parte de la nada; que nada puede parecernos todo y que muchas palabras quedan reducidas a nada, que me gustan más las caricias y miradas que las promesas vacías; que nada es seguro, que nada es incierto, que todo es un cambio constante que nos mantiene despiertos.
viernes, 26 de julio de 2013
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